La tarde del jueves me entró un mail de Bestyal Ware (con quien nos pasamos links de los mejores videos xxx que vamos encontrando y los comentamos después por chat) el asunto era: “Encontré el video de la sueca de Tinelli”. Me dispuse a cerrar la puerta de la pieza y fui a por el rollo de servilletas, porque lo primero siempre es la higiene. Me siento frente a la compu con el pantalón por la rodilla, me fijo la hora, para que no se me haga demasiado tarde para salir al laburo y digo: “Vamos, espero que sea cortito y al pie el video”. Se termina de descargar, me froto las manos y le mando play con los ojos llenos de lágrimas de la emoción. Al fin te voy a conocer la cachufleta Sueca trola…pero algo pasó.

_Me cago en vos Bestyal.

Era un video de la sueca efectivamente, pero no era porno, si no erótico, o sea, no era EL video. Tenia bombacha y no habían vagos haciéndosela mierda. Pero fue en ese momento en el que entendí el verdadero mensaje de Bestyal y era: “Rata, tenés que hacer una nota sobre los títulos sensacionalistas y un análisis socio-cultural actual de los medios de comunicación, preferentemente orientados a la prensa on-line.”

De toque me mando a recopilar información, abro los diarios y me encuentro con algunos ejemplos:

_Enterate con quien Durmió Susana Gimenez. Entro y esta la foto de un perro igual a Jazmín. De nuevo en mi mente resonaba ese título engañoso: “Encontré el video de la sueca de Tinelli”.

_ Maradona pasó el fin de semana con dos mujeres, mirá la galería y como pelotudos le mandamos el click para encontrarnos que adentro hay fotos del gordo, almorzando con las pedorras de las hijas. “Encontré el video de la sueca de Tinelli”. El título no miente, pero nos vende humo.

Cuando quieran, los invito a darse una vuelta por los rankings de los diarios (eso si, yo no pago) y van a ver que por lo menos una de las notas más leídas es apta para jeropas, ya que, o habla de que a Lindsay Lohan se le escapo  un cuarto de milímetro de pezón, o el típico título goleador: “Los descuidos de las famosas.(foto galería)” y los muy pajas ahí, metiéndose solo para ver de que color se le vio la bombacha a tal y cual.

No es culpa de los diarios, es culpa nuestra, ya no entramos a informarnos, si no que entramos no solo a satisfacer nuestra sed de culos, si no también de morbo. Somos chotos para leer, somos giles para informarnos, y después nos quejamos de Clarín y de los medios oficialistas, pero nos la pasamos leyendo cagadas.

Hace un tiempo me topé con un artículo que ahora no recuerdo de dónde era, pero emulaba la conversación entre dos grosos del medio gráfico. Uno era el más leído a pesar de no tener buen contenido y el otro tenia buen contenido, pero no tenía muchos lectores. Cuando le preguntan al más leído cuál era la clave de su éxito el contesto: “Mi diario es un diario 3G”. ¿3G de tercera generación? No, iba por otro lado. Su diario giraba en torno a tres letras G. Goles, Gomas y Guerra. Todo su contenido, por malo que sea respondía a las premisas básicas de lo que la gente buscaba. Fútbol, minas ricas en pelotas, puterío y enfrentamientos.

Es tan simple que asusta, que nos lleven de las narices tan fácil, con títulos que nos mienten, pero que no dejan de hacernos pisar el palito. En este tiempo más que nunca, creo que hay que aferrarse de nuestro slogan interno.

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