La señorita mamá
Quien más que nuestra maestra de jardín para conocer por primera vez a esa mujer que reemplazará a nuestra madre, con quien compartimos todo hasta ese momento. Pero llega ella, que sin darnos cuenta, comienza a ocupar un lugar muy importante de nuestra vida, marcando un momento único. Para nuestra primer seño no hay mayor satisfacción que algún que otro polluelo se confunda y en medio de la salita esboce un “mami”. Ahí, justo ahí se da cuenta que ahora con casi “sus niños”.

La primer novia
Esta es ni más ni menos que “LA SEÑO”, ese primer gran amor que tuvimos de pequeños, cuando comenzamos a experimentar sentimientos y cosas nuevas en nuestro corazón cada vez que la veíamos, trazando las líneas en el pizarrón para que nos orientemos en nuestro cuaderno a rayas. La memoria no nos ayudará para recordar cómo se vestía, pero sin lugar a dudas la mayoría la tenemos con capa, cetro y una gran corona destellando rayos de luz. Confieso más de una vez haberme desarreglado el guardapolvo para que ella, con sus manos de princesa y su perfume a reina me diga: “Hay Conepcito, vení que te arreglo tu guardapolvito.” Hoy en día, a pesar de los años, si nos la cruzamos en la calle, la seguimos viendo igual de bella que en segundo grado.

La docente full time
Es la maestra que prepara a sus alumnos para el gran paso de la primaria al secundario. Siempre la vamos a ver vestida con ropa cómoda ya que no para un segundo en todo el día. Cada vez que termina de explicar algo en clase, aplica la frase “Esto en el secundario lo van a usar muchísimo.” Una vez terminada la jornada laboral, recibe en su casa a esos alumnos que tuvo hace una hora en el aula para prepararlos en alguna otra materia. Está en permanente contacto con los padres contándoles y preguntándoles por todos y cada uno de sus niños. Conoce el nombre de cada uno, sus colores preferidos y hasta sus gustos musicales. Y además, es el As bajo la manga de cuñadas, primas y vecinas que tienen hijos con algún problemita de aprendizaje en el cole.

El psicólogo
Viene siendo el maestro cool. Es quien los recibe en los primero años del secundario y les demuestra que esa etapa del colegio no es tan cruel como muchos la cuentan. Va de zapatillas y camisa fuera del pantalón. Relativamente joven y se empeña por demostrar que nadie es mejor que nadie. A pesar que son sus primeros años como educador, a través de sus experiencias de vida demuestra que ha vivido más situaciones traumáticas que un niño poseído, y que por sobre todo, siempre se puede seguir adelante. Usa sus horas libres para charlar con ese alumno que vio algo distraído en el curso.

La mala agestada
Recurrentes más que nada en el secundario. Su falda y saco color ocre combinan a la perfección con su cara de pocos amigos. Ella sabe que con autoridad y disciplina se crean grandes ciudadanos ilustres quienes serán los que triunfen el día de mañana. Tiene el promedio más alto del colegio respecto a horas dictadas vs. alumnos amonestados.  Siempre los trata de “usted”. Soltera y viviendo a pleno su menopausia, en sus módulos no vuela una mosca, y si vuela, alguien muere sacrificado. Con frecuencia se crean leyendas en todo el establecimiento sobre su vida personal ya que nadie sabe qué hace después, donde vive o  que come.

El maestro buena onda
Generalmente lo encontramos en divisiones que complementan la adolescencia de los chicos, y su buena onda es una gran estrategia (casi a la fuerza) para ganarse su confianza y no ser sepultado entre burlas y papelones en las redes sociales con alguna foto comprometedora. Se presenta con su usuario de twitter y suele usar un saco sobre una remera con alguna inscripción gráfica. Arranca las cases con “¿Qué tal el fin de semana chicos?”. A los alumnos los trata de vos, utiliza su “Dale, no seas boludo” cuando se mandan algún pedo, mete chistes en medio de las explicaciones y los fines de semana interactúa con ellos en las redes sociales con publicaciones como “Estudien manga de vagos! Jejejeje”

El histórico estandarte  
Este maestro es sinónimo de establecimiento educativo. Nadie sabe su edad precisa, pero algunos se animan a decir que ronda las tres cifras, lisa y llanamente porque si no los números no darían, ya que fue tu maestro, el de tu tío más chico, el de tu padre y entró por primera vez a dar clases al aula de tu abuelo. Lleva si saco color marrón claro con parches en los codos, siempre con machas de tiza. Lentes a media altura y su cuaderno de registros bajo el brazo. Siempre utiliza el mismo libro, por lo que seguramente te llegará una edición que ha pasado por centenares de alumnos. Ni hablar si lo pedís en la biblioteca, basta con mirar la ficha de registro y vas a ver fechas del 70´, 60´y hasta 50´.

El triunfador
Este es el maestro que da clases porque su pasión es dejar un legado a los jóvenes, o mejor dicho, “su” legado. Nuca lo vas a ver vestido dos veces de la misma forma. Combina el formal sport de manera impecable logrando que las púberes se enamoren de él. La mayor tarea que se impone es la de motivar a quienes está por salir de secundario para que apliquen todo lo aprendido y sigan una carrera. Su frase célebre es: “Un título no te lo quita nadie”. En clase usa ejemplos propios de libros que escribió, máquinas que inventó y experiencias de vida. Además es profesor en la universidad, ingeniero en una planta petroquímica, inspector de calidad en establecimientos alimenticios, el mejor padre de familia y en el verano pinta casas.

El maestro de la vida
Estos, tantos hombres como mujeres, no necesariamente los tuvimos en el colegio. Van más por el lado de la facultad (profesores), el trabajo o incluso están presentes en nuestro propio grupo de amigos. Con sus consejos, enseñanzas y cagadas a pedo, nos siguen moldeando a lo largo de nuestra vida.

Para todos ellos… ¡Feliz día del maestro!

Fuente de imágenes:
http://lapanderolaroja.blogspot.com.ar/

También podes leer:
Todas las notas de la semana

El año pasado escribíamos:
Amigos con derecho

Compartí, no seas paco