Debo reconocer que mi posición sobre el gobierno actual ha cambiado un poco últimamente, de considerarme un férreo opositor, me he transformado en un observador, por así decirlo.

Siempre he insistido en que no tengo ninguna bandera política y lo sigo insistiendo. Estoy en contra de todos los sistemas políticos que ha habido en la Argentina desde siempre, personalmente pienso que todos han hecho todo mal. No me gusta ninguno y todos me parecen errados.

En el Mendolotudo he expuesto todas mis críticas, pero debo reconocer que hay cosas que han cambiado el último tiempo. Quizás porque ahora vivo solo y no tengo Supercanal ni DirecTV, por lo que me fumo todos los canales estatales, quizás porque analizo las cosas desde un punto de vista menos pasional y más objetivo, quizás porque entendí que no hay que considerarse el ombligo del mundo para entender la política.

En fin, hay varias cosas que veo muy positivas, concretas y copadas; como por ejemplo el régimen de jubilaciones, aumentos y pagos, el apoyo a la cultura nacional y su fomento, el apoyo a la ciencia, la investigación y el desarrollo, la construcción de escuelas, comedores y hogares, los créditos para construcción de vivienda propia, la puesta en marcha de obras civiles, el crecimiento de las inversiones en energía y medio ambiente, etc.

Pero lo que más me “aumenta la varita” por así decirlo es lo que día a día veo en la calle. Nos quejamos, pero andamos en 4×4; lloriqueamos, pero no paramos de construir casas y departamentos; le decimos “hija de puta” a Cristina cenando en un restaurant luego de tener que hacer cola o reserva para poder comer; puteamos por los feriados, pero atestamos los lugares “de fin de semana”; ponemos el grito en el cielo porque no podemos comprar dólares, porque parece que ahora todos podemos viajar al exterior y pegarnos tremendas vacaciones; no tenemos plata para comprar, pero hay que construir dos Shoppings más en Mendoza porque los dos que hay nos quedaron re chicos; nos admiramos de Chile, cuando está lleno de chilenos estudiando en Argentina y pariendo en el Central porque tenemos salud y educación gratuitas; insultamos por el tema de las importaciones, pero veo que todos tenemos celus último modelo, notebooks y LCD’s en todas las casas. En fin… nos quejamos por costumbre, pero en la calle, en la posta, en el día a día, no veo que estemos tan mal como decimos.

Pero, como “observador” que párrafos más arriba me consideré, hay tres cosas que no veo mal, ¡veo pésimas! de este gobierno, son detestables y creo que lo van a llevar a la ruina, y luego la vamos a pagar nosotros de alguna manera u otra.

  • Política Social mal dirigida y mal administrada: estoy 100% de acuerdo con el pago de jubilaciones a viejitos que trabajaron toda su vida y se merecen descansar. No estoy de acuerdo con la tonelada de asignaciones, subsidios y chanchuyos que se le pagan a miles de chantas que están en condiciones de trabajar dignamente. Es un asco ver como se apiñan por cobrar un mango, como se retoban cuando los quieren poner en blanco en el laburo por no perder los subsidios y las tretas que la gente hace para no dejar de cobrarlos. Ni hablar de los hijos. Este gobierno está fomentando día a día a vagos, atorrantes, facilistas y perezosos. El sistema clientelista lo detesto, sobre todo si no tiene más fin que darle plata para comprar votos. Es un asco, sinceramente repulsivo y punto re contra en contra. Los subsidios se deberían usar para ese “empujoncito que necesita el caído”, o la “mano que te ayuda en las malas”, no para mantenidos y atorrantes.
  • Política económica en gravísimo estado: ya no hay formas de ocultar la inflación, se les ha ido por las nubes y no tienen manera de mantener la mentira. Lo malo de esto es que en su afán de mantener la mentira, no toman las medidas necesarias para solucionar el problema. Entonces se hacen los boludos, le esquivan al bulto y siguen mintiéndonos como si fuésemos estúpidos. Cristina usa a Cadena Nacional para contar que hoy anduvo con colitis, pero se hace la re boluda sobre estos temas técnicos y serios. Este es un gobierno “nacional y popular” que le habla a una clase social ignorante que quiere escuchar sandeces y vitorear glorias efímeras y se olvida de tocar los temas preocupantes y serios de la economía que le interesan a la clase trabajadora. Ya no hay más guita y no saben de donde sacarla.
  • Corrupción a grados atroces: estimados, sincerémonos… la política es sucia, lo fue, lo es y lo será, es un negociado permanente, donde se ceden algunas cosas para ganar otras. Pero de ahí al grado de corrupción salvaje y sin límites que hoy por hoy transita toda institución política en Argentina es un espanto. Todo político roba, estafa y se queda con un vuelto, es algo que cualquier ser racional y pensante debe entender y comérsela, pero el nivel de descaro que tienen los lacras estos para el robo no es un arte, sino un papelón. Es como que desesperados trataran de entrar al circuito y manotear lo que puedan: plata, tierras, negocios, concesiones, licitaciones y cualquier tipo de bien. No tienen cara y no les calienta lo que digan. Y esto va desde el más alto cargo, hasta el más biorsi de los punteros. Son todos corruptos, de todas los bandos políticos e ideologías. Este punto en particular, es el que más bronca me da.

En fin, estas son mis tres críticas a nuestro gobierno, que sin dudas (y ruego equivocarme), no las van a poder solucionar en esta gestión.

Fuente de la imagen:
todocristinak.blogspot.com.ar 

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