Joven rebelde le zarpa la lata a su padre zapatero

Barrio Los Carmelos, San Rafael, ciudad autónoma de Mendoza.

Siempre que voy a la casa de mi abuelita me siento a escucharla atentamente porque es una mujer sabia. Mejor dicho: mujer-sabia, porque está siempre pegajosa igual que el líquido proveniente de las plantas.

Más allá de eso, me aconseja permanentemente. Que no meta los dedos en los enchufes, que no le abra la puerta a extraño, que no retwittee estupideces sin sentido, etc. Y entre todo lo que me dice, también analiza distintas situaciones cotidianas que pasan en nuestra sociedad, y últimamente viene haciendo hincapié en la tan famosa frase: “la juventud está perdida”.

Y cuánta razón tiene. Hoy en día, desde muy chicos comienzan a demostrar su rebeldía de distintas formas. Dejando de estudiar, tatuándose “Puto el que lee”, mirando las los monólogos de Jorge Sosa y por sobre todo, faltándole el respeto a los mayores.

El sábado, Juan Feto, zapatero de profesión, se levantó como todas las mañanas para abrir su negocio, y cuando iba a comenzar su rutina de trabajo, notó que algo en el negocio faltaba. Si, la lata de Poxirrán había desaparecido. ¿Cómo iba a pegar las suelas de los zapatos? ¿Cómo iba a sellar los tacos de los borceguíes?

Juan hacía días que veía a su hijo Lucio relojear el recipiente de pegamento, pero nunca imaginó que se lo sacaría. “Hacía días que veía a mi hijo Lucio relojear el recipiente de pegamento, pero nunca imaginé que me lo sacaría” nos contaba el damnificado.

Horas más tarde aparecería Lucio en un estado calamitoso. “Hola, soy Lucio y estoy en un estado calamitoso”. Cabe destacar que llegó sin vestigios de la lata.

- ¡He vos! ¿Me zarpaste la lata? – le dijo Juan apenas lo vio a Lucio.

- ¡He, no me grités viejo zapatero! – respondió Lucio.

Después de esto se fueron a las manos. A los minutos llegaron uniformados con una cámara, por lo que supongo saldré en “Policías en acción”.

Pasado todo este incómodo evento, puedo sacar la conclusión que la culpable de todo es la madre quien seguramente lo ha apañado desde chico llevándole el apunte.

Hasta el momento en el que estuve en la casa 6 – manzana 2, la lata todavía no aparecía, pero justo cuando me iba pude verlo a Lucio haciendo de las suyas.

Nota: la droga es mala. La droga hace a la gente mas mala. No se endroguen.

Fuente imagen:
http://www.absolutaustria.com

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    Comments

    1. Fernet Basualdo says:

      Vieja sabia JAUAJAUJAUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAOJAOJAOJAOJAOAOJAOAJAAJAJAJAJAJAJAJAJ

    2. Don Rata says:

      Wiki wiki,
      doing doing.

      ese ruidito escuche en mi mente mientras leia esto…

    3. zippo says:

      Y con esto, hemos tenido una nueva edición de “asómese al maravilloso y alucinógeno Mundo de Conep”. En breve, entrevistas a extraterrestres wachis, filatélicos con lengua amputada y cacerolas parlantes.

    4. Dama de puntos says:

      jajajajajaja muy buena genio!

    5. Matisar says:

      Jjajjjaajajajaja genio Conep….!! Una nota genialll…!!

    6. facsf says:

      Tu abuela y el zapatero…. ¿tienen algo entre si?…

    7. kikeson says:

      Dejé de leer la nota cuando escribiste “habrá” en lugar de “abra”.

    8. Diem Carpé says:

      No se endroguen JAJAJAJAJA!

    9. Belu says:

      Horas más tarde aparecería Lucio en un estado calamitoso. “Hola, soy Lucio y estoy en un estado calamitoso”…
      Hijo de puta jajajajajajajajajajjajaajajajajajaja

    10. Furioso says:

      Jajaja!!..que rico que es pegarse un saque con poxiran..lo malo es que de tanto aspirar se me pegaron hasta los pelitos del culo

    11. Dr. Bomur says:

      la conclusion de todo esto es que no le haces caso a tu abuela con el tema del tuister

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