Viajeras

Unos días atrás vimos en algunos medios, los pocos que dedican algo de espacio a las noticias científicas, que la nave Voyager 1 estaba en “la frontera del Sistema Solar”. Quiero contarles la historia de estas dos naves gemelas, su objetivo y algunas curiosidades.

Las Voyager 1 y 2 fueron diseñadas por la NASA con la misión de estudiar los planetas Júpiter y Saturno, con sus sistemas de satélites y anillos. De hecho nadie sabía que Júpiter también cuenta con un sistema de anillos hasta que se recibieron las primeras fotos de esta misión. 

El lanzamiento de ambas ocurrió en 1977, con algunos meses de diferencia. La 2 partió en agosto y la 1 en septiembre. En ese momento yo era un niño y seguramente muchos de los lectores de esta prestigiosa publicación no habían nacido. No sé por qué lanzaron la 2 antes que la 1, misterios insondables como el torneo Clausura que se jugaba a principio del año y el Apertura al final. Mentira, sí que lo sé. El camino elegido para la 1 era más corto y el de la 2 tenía en cuenta la posibilidad (remota por cuestiones económicas) de seguir viaje hacia Urano y Neptuno. La fecha de lanzamiento no es casual. Los científicos aprovecharon una alineación de los cuatro gigantes gaseosos del Sistema Solar que sólo ocurre aproximadamente cada 175 años. De esta manera fue posible ahorrar tiempo y combustible. Utilizaron además una técnica conocida como “ayuda gravitatoria”, en la que se aprovecha la atracción de los grandes planetas para acelerar las naves más allá de lo que podría hacerse con sus sistemas de propulsión y sin utilizar tanto combustible. 

Si bien la alineación planetaria invitaba a explorar también Urano y Neptuno, la NASA consideraba que la misión completa sería demasiado costosa. Es así que las naves fueron construídas para durar 5 años y para limitarse al estudio de los dos planetas más grandes. La agradable sorpresa fue que ambas máquinas, de lo mejor que haya creado la agencia norteamericana, duraron mucho más tiempo y todavía siguen enviando datos útiles. Una vez que Voyager 2 finalizó su misión en Saturno, la NASA autorizó continuar la misión hacia Urano y Neptuno, convirtiéndola en la primera nave en explorar esos planetas. 

Además de registrar las mejores imágenes tomadas hasta ese momento de los gigantes gaseosos y sus satélites, descubrir lunas que no podían verse desde la Tierra y estudiar en detalle los campos magnéticos, ambas naves están equipadas con instrumentos que permiten estudiar el “viento solar”, una gran cantidad de partículas emitidas por el Sol en todas direcciones. Fueron también capaces de utilizar otros instrumentos para realizar mediciones de energía y cantidad de rayos cósmicos presentes en diferentes partes del Sistema Solar. 

Lo asombroso de todo esto es que funcionan con tecnología que hoy tiene 40 años de antigüedad. Las computadoras de las naves tienen una memoria de aproximadamente 68 kB. Cualquier teléfono celular actual, por básico que sea, las supera ampliamente. Sus sistemas son redundantes, es decir que cada computadora está duplicada por si la primera falla. Los científicos cambiaron la programación original de las computadoras y enviaron instrucciones para realizar diferentes tareas que en un principio no estaban previstas. Por ejemplo, el célebre Carl Sagan convenció a los responsables de la misión para que la Voyager 1 apuntara su cámara “hacia atrás” cuando viajaba más allá de la órbita de Neptuno, obteniendo así la primera foto en la historia de los planetas del Sistem Solar vistos “desde afuera”.  

Imaginen lo que significa programar una computadora, en lenguaje assembler, a millones de kilómetros de distancia, sabiendo que cualquier error puede hacer que se pierda contacto con la nave para siempre…y algunos programadores no pueden hacer que una página web funcione con otra cosa que Internet Explorer…

Para enviar y recibir datos es necesario, para decirlo bien gráficamente, apuntarle a una navecita minúscula a una distancia que no nos cabe en la cabeza para imaginarla. Es evidente que para esto necesitamos en tierra una antena muy grande y con movimientos extremadamente precisos, para que sea posible la comunicación. Estas antenas de hasta 70 metros de diámetro, forman la Deep Space Network (Red de Espacio Profundo) y están instaladas en EE. UU., España y Australia, de manera que puedan cubrir todo el cielo en cualquier momento del día, a pesar de la rotación de la Tierra. Una antena similar, de 35 metros, pero operada por la ESA (Agencia Espacial Europea) se terminó de instalar hace poco tiempo, a unos 40 km al sur de Malargüe. El objetivo es el mismo, comunicarse con naves europeas que estén realizando misiones de exploración a millones de kilómetros de nosotros. 

Ambas naves, una vez finalizada su visita a los planetas, aprovecharon una vez más la atracción gravitatoria para salir del plano de la eclíptica, es decir el plano en el que se mueven los planetas alrededor del Sol. ¿Qué significa que Voyager 1 haya llegado al “límite del Sistema Solar”?. Evidentemente no hay un límite definido, pero se suele considerar que a cierta distancia de nuestra estrella el viento solar ya no puede “empujar” la materia que existe entre las estrellas de nuestra galaxia. Ese sería el límite. De todas maneras, y gracias justamente a los datos de las Voyager, los científicos siguen aprendiendo todos los días sobre lo que pasa a estas distancias y en estos lugares nunca antes explorados. 

Al momento de escribir esta nota Vayager 1 se encuentra a más de 18 mil millones de km de la Tierra y la Voyager 2 a más de 14 mil millones de km. Una señal enviada desde la Tierra tarda más de 15 horas en llegar hasta ellas. No pasarán cerca de ninguna estrella hasta dentro de decenas de miles de años. En caso de que se encontraran con una civilización extraterrestre, las naves entregarán un mensaje en nombre de los habitantes de la Tierra grabado en un disco de oro. El mensaje incluye música de diferentes países (nada de folklore argentino ni de tango…), fotos de paisajes y personas, mensajes del presidente de EE. UU. y el Secretario General de la ONU en ese entonces y algunos datos científicos que hablan de lo que sabemos como civilización. 

Basado en este mensaje, el argumento de la película Star Trek nos presenta a V´Ger, una entidad extraterrestre que amenaza con destruir la Tierra buscando a su creador. Al final de la película se descubre que se trata ni más ni menos que de una de la Voyager, que fue mejorada por una civilización extraterrestre tecnológicamente avanzada para cumplir su objetivo: adquirir conocimiento.

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