Cristina y Mariano Clos

La tendencia dela Sra. Presidentede meterle terminación con “A” me recuerda a Clos diciendo ¡¡¡NIEMBRAAAAAA!!! Lo peor de todo es que está institucionalizado y aceptado. Recuerdo un discurso frente a acólitos de hace unos años atrás de ella diciendo, “Senadoras y Senadores, Diputadas y diputados, Intendentas e Intendentes, estudiantas y estudiantes” moviendo la cabecita para cada lado en cada palabra, y uno preguntándose ¿donde corno se escondió Chasman para moverle la cabeza a esta chirolita?

Me he preguntado en más de una ocasión si aquellos organismos y personas que ven en esta propensión de aes, un guiño presidencial a la igualdad de sexos, no estarán confundidos.

Tal vez sea una enfermedad que padece la titular del ejecutivo, fui a consultar el famoso otorrinolaringólogo Dr. José Hablador, este es el extracto de la conversación

Mendo- ¿Dr.La Presidente Cristinacon el tema de las Aes está enferma?

Dr- La mina está como un chivo. Pero si hablamos específicamente de la profusión de aes en los títulos de la gente se le llama dislalia selectiva. Explicó el facultativo.

Mendo- ¿Podría explicar un poco el tema?

Dr. –Como si me sobrara el tiempo. Pero bueh el tema es que ella por mas que quiera no puede poner un titulo o adjetivo genérico, se siente obligada a ponerle A a todo.

Mendo- Pero entonces ¿puede ser provocado por un problema físico?

Dr. – Mire el doctor soy yo deje de hablar boludeces, la mina está loca como un chivo, o al decir de ella, una chiva.

Ahondando en demás detalles y de casos similares explicó el facultativo.

Dr. -Mire hay gente que  se come las eses, caso emblemático sería el de Moyano, que ya hemos dado por perdido. El otro síntoma de este caso es que se les da por hablar por horas, tal es el caso del Fidel y Chávez.

Mendo – ¿Pero hay otro caso de dislalia selectiva de Aes en el mundo?

Dr.-  Vió que aprendió algo,  ya sabe como sanatear con nombre de enfermedades cual un medico.

Mendo-  La pregunta Dr. Y gracias.

Dr. – De nada. Si hay un caso que es el de Mariano Clos, pero en el resulta gracioso, y ella una pelotuda bárbara. Y la otra diferencia es que Clos tiene que si o si hablar por al menos 90 minutos en los partidos de fútbol y a esta hay que aguantarla 3 horas y media en cadena nacional.

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