Charlando hace un tiempo con mi viejo salió el tema de mi casorio. Después de 28 años me iba de la casa, me despegaba del ala de mis viejos, al menos eso pensaba yo. Salió el tema de la nostalgia, de mis años en la casa, de las miles de anécdotas, del futuro de la familia y varias cosas más. En un momento puntualicé en mi ida, en lo mucho que me iban a extrañar “ahora que me despego un poco”.

Los años han transformado a mi viejo, quien sin perder su porte y rústica, no teme esconder ningún tipo de sentimiento. Entonces me esperaba un monologo tristón, unas palabras nostálgicas, un dulce lamento por mi huida, pero no.

Bomur, esto es solo un paso más en tu vida. En lo que respecta a nosotros, a mi relación padre-hijo con vos, ese sentimiento de que te me vas de mi lado ya pasó hace rato.

¿Qué? ¿Cómo que pasó hace rato?

Si, pasó hace rato…

¿Pero cuando? ¿Cuándo te dije que me casaba?

No, para nada, ese es un evento lindo, pero el sentimiento viene de antes.

¿Pero de cuando? ¿Cuándo terminé la facu?

No, menos que menos, mucho antes.

¿Mucho?

Si, mucho antes.

¡Pero deja de hacerte el misterioso Pelusa choto y decime!

Cuando uno tiene un hijo, ese hijo depende 100% de vos.

Claro, cuando es bebé.

Si, te das cuenta que ese hijo tuyo depende tanto de vos, que sin vos no podría vivir, no podría subsistir.

¿Es para tanto?

No se si es para tanto, o sea, calculo que alguien se puede hacer cargo del pendejo si te pasa algo a vos o a tu pareja, pero la sensación de dependencia que te genera, el sentimiento de responsabilidad es enorme, hermoso, pero enorme.

¿Cómo una carga pesada?
Algo así, pero una carga dulce que te hace el hombre más feliz del mundo.

¿Y a que viene todo esto? ¿Qué tiene que ver con lo que te pregunte?

Esa sensación de “se me va el pendejo” la sentí hace muchísimos años, no ahora, sino el primer momento que fuiste al jardín.

¿Al jardín de infantes?

Claro, al jardín. Desde ese momento me di cuenta de que ya no dependías de mí para existir, desde ese momento sentí que ya no era indispensable en tu vida, desde que fuiste por primera vez a la escuela, donde te tuviste que vale por vos mismo, sentí que ya estaba, que ya no era todo en tu vida, que ahora aparecían terceros que te iba a ayudar a crecer, no solamente yo, ya no eras mi exclusividad, ya no era tu único maestro.

Sos un poco exagerado culiado…

Sos chico aún, cuando tengas hijos vas a ver. Ahora te vas de la casa, pero es un evento más en nuestra relación, el “quiebre profundo” por así decirlo, fue en aquella época.

Con eso terminamos el tema y seguimos hablando de autos, de negocios, de mis hermanos y de política, la charla volvió a lo habitual y en ese momento me olvidé de las palabras de mi viejo, las cuales sentía exageradas y extremistas.

Hace un par de semanas que me casé y me desconecté de la vida, de Internet y del Mendolotudo, creyendo que al volver iba a estar todo en llamas y Conep empalado enla PlazaIndependencia.Y nada de eso pasó, sino todo lo contrario.

El diario continuó sin mí, la web se llenó de notas geniales, cargadas de contenido, con una cantidad soberbia de visitas y comentarios. En MDZ seguimos con las notas más leídas del día y de la semana, la radio continuó al aire con el desempeño de siempre. Mi hijo, el Mendolotudo, ya era un ser viviente que se podía valer por él mismo, ya no dependía de los papás Conep y Bomur para que viviese. La mejor definición de esta sensación la dio mi amigo Bestyal Ware: “el Mendolotudo tiene vida propia”.

Hoy 1º de Abril el Mendolotudo cumple dos años, hace dos años que largábamos la primer publicación vía facebook, naciendo como la tapa de un diario. Hace dos años que con Conep teníamos que darle de comer letras a ese hijo para que creciese, y si no lo hacíamos, decaía y perdía vigor. Hace dos años que nació este hijo, que en un principio necesitaba de nosotros dos para vivir y ahora es una bola de ideas, historias y alegrías que anda sola, que vino a romper con todos los malos augurios de recauchutados letrados que decían que este “blog” no tenía futuro. Esta bola que no se compra ni se vende, que no tiene escrúpulos, que es políticamente incorrecto, que está escrito como se nos canta el orto, que nos da la libertad para hacer y decir lo que queremos, que está integrado por gente de todos los colores y matices, tanto dentro del staff como fuera, que no para de darnos alegrías y que por suerte, nos ha generado muchísimos más amigos que enemigos, hoy cumple dos años.

Dos años plagados de historias, de cuentos, de humor, de política, de desahogos, de críticas, de anécdotas, de vivencias y bizzarez. Dos años que nos llenan de orgullo, que nos hacen amar cada vez más a este hobby de escribir, que con la magia de todos los miembros del staff y el calor y la participación de la gente alimentan día a día a este hijo que nació hace dos años y ya es de todos, ya es de Mendoza, ya es de cada uno de los que escriben notas y comentarios, de todos los que nos leen, de todos los que no comparten en las redes sociales, de todos los que hacen que el Mendolotudo siga creciendo.

¡Felices dos años para todos! Para nosotros y para ustedes, ¡y que vengan mil más mierda carajo!

¡Las amigas Paula Bianchi y Javiera Maureira festejando nuestros dos años!

El año pasado escribíamos:
¡Hoy cumplimos nuestro primera año! 

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