Ante todo, hola INADI. Sé que nos veremos pronto en alguna futura citación por esta nota. Aprovecharé para enviarte los cariños del Angel Gris. 

Comienzo ante todo con un par de aclaraciones para los solemnes. Sin duda cuando me refiero a “los negros” no me estoy refiriendo exclusivamente al pigmento natural de su dermis. Mas bien hago alusión a las conductas y características particulares que posee una gran parte de nuestra población (lamentablemente)… No es un tema racial, sino ideológico. 

Otra reseña que quisiera destacar es que cuando hago referencia al negro, no hago distinción alguna sobre su situación de pobreza o de poder adquisitivo, ni acceso a oportunidades. Poco tiene que ver con el dinero. 

Una vez hechas estas aclaraciones preliminares, pasaré a desarrollar porque pienso que los “negros” hacen cosas de “negros”. 

Lo primero que uno piensa cuando piensa en un negro, es en un negro de mierda. Y está bien que así sea, porque los únicos referentes autóctonos negros que tenemos, son justamente negros de mierda, que se pueden encontrar desarrollando diversas actividades alrededor de nuestra provincia. Por ejemplo se los puede encontrar “cuidando nuestros autos” de ellos mismos. Se los puede encontrar en la barra brava de algún club local. Se los puede localizar también pidiendo limosna, mientras intentan robar algo en bares de Aristides y también de peatonal (Ojo, con los dos bracitos y las dos piernitas sanas y con edad más que suficiente para ganarse honradamente la vida). Otras locaciones probables para encontrarlos es vendiendo droga en las plazas o en algún cumbierío de mala muerte. 

El mendocino y el negro. Primero que nada debemos aclarar que el mendocino detesta al negro, porque generalmente lo asocia rápidamente con el crimen y el hampa. Y no es menor esa asociación, dado que el negro de mierda nunca tiene un trabajo estable u honesto. Siempre va por la vía fácil, el chori, el fobal, el subsidio, el rateo y la volada de cabeza. Y esto sin dudas que perturba ampliamente el desarrollo lógico del mendocino normal y semi-honesto. 

Los negros y sus redentores. También existen esos personajes horrorosos que se hacen los defensores de los derechos humanos y son la basofia más grande que pisa suelo mendocino. Que asco me dan esos ideologistas pseudo zurdos, cuasi marginales, cacho oficialistas, defensores de causas perdidas, intelectualoides de la revista Condorito. Bien, como decía esta gentuza se dedica a defender a este tipo de negros, tanto en la justicia como en la vida profana. Se largan grandes discursos sobre igualdad, y sobre los derechos a la vida y toda esa sarta de estupideces sin sentido, que no resisten el más mínimo embate o discusión seria. Ahora… cuando a esos grandes defensores de negros de mierda, les pasa algo con el auto o con la familia ahí sale a relucir “the truth of the milanesse”. Ahí esos progres recontra forros, pierden los pocos estribos que tienen y sacan el rosario de puteadas contra los otrora defendidos. Hipócritas (con fuerte acento enla O). 

Los negros y la música. Básicamente no es música lo que escucha el negro de mierda en su celular de empresario (obviamente hurtado). Es una banda integrada por 9 negros vestidos lo más ridículamente posible, intentando utilizar léxicos que ni siquiera saben bien que significa. Con una base compuesta por 3 acordes mal ordenados y un rallador de queso. Generalmente la letra de estas “canciones” apunta a la droga de mala calidad, a la policía y a lo putas que son todas las negras. Un deleite para el aficionado a la lírica! 

El negro y su vestimenta. Qué maravilla de la ciencia es ver a esos hijos de satán combinando los diversos estilos de indumentaria. Son una mezcla de payasos, deportistas, raperos norteamericanos (negros en serio) y mafiosos gitanos. Se podría decir que es prácticamente un hobby mirar las ridiculeces que se ponen! Para colmo intentan combinarlo con actitudes de “gangsta”, peinados lo mas atroces posibles y las gorritas de wachín a 45º. 

El negro y la cultura. Parece un oxímoron decir esto, pero ya que la palabra “cultura” se hace cada vez más amplia y mas lata con el paso del tiempo, bien podemos aplicarla a estos conceptos. El negro sin duda carece por completo de cualquier atisbo de cultura alguna. Pero haciendo referencia al significado fértil de la palabra, como cultivo de un estilo de vida, se puede rescatar que esta gente realmente hace de su estilo de vida, un culto (pobre palabra “estilo”, tener que participar de estas líneas…). La cultura de la vagancia, del vivir de lo ajeno, de no saber que es el esfuerzo, la cultura de la irreverencia, de la irresponsabilidad total, de la falta de respeto y de normas básicas sociales de convivencia. El saberse la lacra de nuestra provincia, las rémoras de la sociedad, ¡eso si que es una cultura! 

Para ir cerrando y no aburrir mas al distinguido lector… Es por ésto y mucho mas que sostengo que los negros hacen cosas de negros.  ¡Chau INADI!

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