Hay un viejo adagio que dice “Todos los días nace un boludo…. El que se lo encuentra es para él”.

Yo venía de capa caída, mi cuota de boludos había decaído sensiblemente en los últimos tiempos, a pesar que en el Mendolotudo se los encuentra en abundancia, ni hablar de los que se encuentra en Facebook o cuando tenés la suerte de embocar una nota en MDZ. Es casi como cazar en un zoológico, pescar en una pecera.

Todos los autores del mendo habían embocado uno y yo nada. El Ángel Gris (que también nos deleita con sus letras en este pasquín) no solo había encontrado un boludo/a, sino que arteramente había bajado una institución.

He andado así, de ánimo caído, arrastrándome por la vida ante esta falta de boludos en mi vida. En las charlas de café con el Ángel discurría ese fantasma de la burla velada y el de la burla a secas.

-Ando hecho mierda -.le dije

-Que te pasa pelotudo -. Me dijo el Ángel en una demostración de quien se quiere postular a Canciller.

-Es que hace reato que no emboco un boludo. Dije en voz baja con vergüenza

-Jodete Choto, todos los días nace uno -. Ya me lo imaginaba al Angelito negociando en Inglaterra.

-¡¡¡Pero si vos embocaste hasta el INADI!!! Y yo… nada.

-Es que yo ya me dedico a la caza mayor, aprende gil. Igual vos debieras volver a las fuentes a lo básico -. Dándome una lección nuevamente, gordo puto.

Se levantó y se fue, había visto doblar en la esquina al Pacolotudo y su séquito.

Así discurrían mis días, entre la depresión y el escarnio, sin ver el horizonte. La voz del gordo retumbaba en mis oídos, y no le encontraba la vuelta.

Había perdido el toque, definitivamente.

Decidí, entonces, volver a lo básico a lo simple. Tiré una nota al Mendo, entre desganado y resignado. Una mala nota, sin casi provocación, el último manotazo de ahogado.

Y apareciste vos David, y grité ¡¡¡MIO!!!. Retumbaba en mis oídos el dicho de antaño y, casi pude ver la cara de aprobación del Ángel en el fondo, cabeceándome y diciendo
-Dale pibe sacáte las ganas.

Y si ahí estabas ingenuo, con los ánimos inflamados como anginas con placas, pidiendo por más. Falto de humor, capacidad de discernir la ironía igual a cero, enroscándote en tu propia imbecilidad.

Y si fuiste mío por un momento, me devolviste el ánimo, empecé a encontrar boludos como en antaño, por eso David esta nota es para vos, y esta… ¡Esta TAMBIÉN!

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