El artista que se queja de nuestra coprolalia, el director de un diario que dice “todos los que hacen el mendolotudo se pueden ir a la puta que los parió”, el bufarrón que se pasea en Soppelsa con un putito de dieciocho años, pero le jode desde Miami, que toquemos su imagen, el tontito aquel que decía patético cada dos palabras por Radio Nacional, la que usa membrete oficial, los muchos que se ríen con nosotros hasta que una bala les pega cerca y comentan “perdieron la chispa, no los leo mas…”, ese bobo solemne que se queja de que le usamos su “nombre” como si fuera Borges.

Ninguno jamás se acercó a conversar con nosotros, son tan canallas que mandan escritos quejumbrosos, generalmente al MDZ. Son esa clase de olfas que despreciábamos en la primaria y secundaria, esos giles que decían “Señorita, señorita, el González dijo culo…” o “Señorita señorita, el González me dijo tonto…”.

Se han hecho grandes y siguen igual de chotos, no hablan con el González, simplemente dicen “Señorita, señorita…”.

El mendolotudo nació para reírse de la mendocinidad, creíamos que los señores de corbata conservas y fachos de Mendoza nos atacarían en algún momento. Extrañamente esos que imaginábamos viejos chotos no nos han dicho nada, si lo han hecho progresitos de cabotaje.

Casi todos los que se quejan, son tipos que militarían en esa cosa amorfa y pajera que se puede denominar progresía. Tontones que van al Canta Pueblo, bobos de esos que hoy repiten sloganes antimineros, inútiles que creen que el Estado debe poner guita en artistas que nadie consume salvo ellos y sus amigos, gente que se puede reír de un cura, pero no lo haría jamás de un coya, superfluos que hablan de pueblos originarios y escuchan música en un Ipod, mendolotudos que festejan a un pavote que riega con vino la tierra en Lavalle, ecologistas del pico. Como dijimos, progresitos de cabotaje solemnes, que cosa fea.

A todos ellos, los que ya mandaron su cartita y los que están por mandarla les digo, nos reiremos y burlaremos de Cobos, de Jaque del Pacolotudo y del que venga. Nos puede resultar motivo de risa la vieja chota que va a chillar contra el aborto  tanto como el estudiante de Ciencias políticas que se disfraza de esqueleto para seguir al Pino Solanas en el carrousell. No nos detendremos cuando podamos burlarnos de alguien, creemos que Mendoza es graciosa y lo seguiremos demostrando, nuestra arma es la irreverencia, nuestro objetivo los solemnes.

Por eso, antes de volver a mandar cartitas documentitos u otras mariconadas, sepan bien que con ellas nos limpiamos el culo.

Existe un botoncito para salir de la página, úsenlo sin hacer escándalo con un silencio digno, sin ese “Señorita, señorita…” que los hace tan tiernos y chotitos.

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