¡Hoy en día las mujeres se han rebelado! Y cada vez estamos peores…La noche nos invita a olvidar las penas que el amor nos causa, y nos subimos al barco cantando canciones piratas con nuestras amigas solteras que son mas piratas  que el capitán de bob esponja.

Y así empieza esa gira loca por la noche mendocina con las faldas cortas que en invierno hace que te entre ese fresquete loco y te hace caminar como si llevaras el celular en modo vibrador entremedios de las piernas. Nunca falta ese pelotudo que cuando vas caminando saca la cabeza por la ventana de un 147 estilo picapiedra y te grita una barbaridad de la cual entendes la mitad porque entre que habla mal y el ruido del auto no sabes que carajo quiso decir.

Y ojo…vamos caminando porque somos tan ratonas que no queremos gastar plata en taxi ni entrada para ir a bailar a uno de esos boliches “top”y aunque no queramos terminamos cayendo siempre en los mismos antros nocturnos.

Haciéndote la copada entras a esos lugares de perdición y empezás a saludar , aprovechando que todavía estas sobria y te acordas el nombre de las personas…Después de que brindaste por tu mama, tu perro, tu prima, tu vecina, el orco con el que sale tu ex novio, el que creo la cera depilatoria, ese profesor que recordas con tanto cariño cada vez que te duele la panza y estas cagando en el baño y el mozo que te persigue por todos los boliches por irte sin pagar la cuenta, intentas pararte para ir al baño y te encontrás con que vos y 30 pelotudas mas tuvieron la misma idea.

Llega el momento crucial donde te sentís toda una contorsionista con una mano sostenes la puerta, con la otra sostenes la pared porque tu pedo te hace sentir que se te vienen encima, miras a tu costado y putias en 3 idiomas diferentes al dueño que no pone papel higiénico en el baño y sin saber como ya estas afuera sentada en la mesa de nuevo con una copa de vino barato chupándote la vida.

Entre bailes exóticos y canciones que no recordas muy bien y le metes sanata se arma el bailongo y con un empujoncito de esa loca linda que tiene un pedo grado 4 en la cabeza y no es por el alcohol, sino porque su mama y su papa la crearon así, te subís arriba del escenario a bailar como  una yegua descocada.

Son las 4:30 de la mañana y te sentís la reencarnación de Michael Jackson con una mezcla de Shakira y Gladis la Bomba Tucumana .Tus amigas gritan tu nombre y te llevan a seguir bailando como una pelotuda…Total mañana vos no te acordas de nada, TODOS LOS DEMAS SI, pero vos no ¿así que importa? Si la reputación ya la perdiste esa noche en donde te fuiste a ver hombres en sunga y a la salida te hiciste la perdida para que el chofer del micro no se diera cuenta que venias de un concurso de movimiento de bultos.

Va terminando la noche, el abono con tu cara de gila solo Dios sabe donde quedo. Tenés un pedo de tal dimensión que si encontraras una tortuga la pisarías creyendo que sos Mario Bross y de repente pensás que todo el mundo tiene un mellizo.

En la noche te levantaste al barman, a los mozos, a un dj regordete y sexopata, al gil que se creía que era lindo y no se daba cuenta que lo buscabas para sacarle mas escavio y a vos misma del piso porque te caíste como 10 veces.

Entre amigas que se bancan llegan a la casa comunitaria, esa casa donde la madre es gamba y no despierta al viejo que si ve que están todas en un estado de “bombacha ligera”  nos castraría aunque no fuéramos sus hijas.

Y así entre botas que no salen, cancanes rotos por la guerra, y tu cara que con la pintura corrida te hace creer que sos la hija de piñón fijo y Zulma Lobato logras acostarte y dormir.

Son las 6 de la tarde, te despertas y ves a tu mama que esta punto de tocarte con el palo de la escova para ver si estas viva. Miras el celular y tense mensajes mandados a esa amiga tuya que si esta de novia diciendo SI YO NO COJO VOS TAMPOCO escrito como jeroglíficos que ni vos entendes. Una serie de números nuevos y facebook que cuando los agregas al otro día te queres matar por haberte comido (o eso te contaron) a ese animalito exótico creado por Dios que crees y rogas que por lo menos allá sido hombre. Te asusta entrar a las redes sociales porque sabes que te esperan comentarios recordándote lo que no vas a recordar aunque quieras. Y así se va una noche más.

¡Jurás nunca mas volver a caer en ese estado ni a esos antros ¡pero sos mujer, sos pirata y sos fiestera!

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