Personajes que te cruzas caminando por el centro

Hace unos días se me dio por observar a los Mendolotudos que nos rodean día a día en nuestra hermosa y desquiciada ciudad. ¡Ojo!  No es que esté al pedo, ni mucho menos, simplemente decidí, entre mis agitados pasos, sacarle la ficha a la gente… Y no se hagan los inocentes porque todos lo hacemos  y el que me lo discuta no tiene cara.

Seguramente muchos se sientan identificados con uno o todos de los siguientes personajes, o con una o todas de las situaciones que nos toca padecer, disfrutar o meramente sobrellevar en nuestra rutina.

Caminando por el centro no puede faltar:

El paspado: este adorable protagonista suele aparecer en los momentos en que uno está sumamente apurado. Cree en lo más profundo que es dueño de la vereda, se pasa por el culo que los demás tengan algún motivo para estar apurados. Lo más probable es q vaya acompañado por amigos, novia, hijos, tías, hermanos, perros, o lo que sea, pero se ponen de acuerdo para caminar lo más despacio que les sea posible y detenerse en cuanto lugar encuentren, ya sea a escribir un mensajito de texto, charlar, ver  vidrieras, mirar si llueve, acomodarle la zapatilla al guacho, sencillamente pararse en el medio , ese es el objetivo, no importa el motivo, la cosa es hacerle la vida imposible al que va a contra reloj.

La mamá que faja al nene: todos sabemos que las madres no son un ejemplo de paciencia y menos cuando pasean, también entendemos que los pendejos siempre quieran comprar todo lo que tienen en frente, pero… ¿Hay necesidad de cascarlo en el medio de la San Martín? A mí me parece que no, que no tenemos por qué aguantar que nos penetre en los tímpanos ese llanto que suena como si el nene se estuviera martillando los dedos, y para colmo mezclado con los gritos de la simpática madre que le dice “Ya vas a ver cuando lleguemos a la casa, pendejo de mieeeeerda, para qué te habré traído”… y ahí viene el chirlo y un llanto aún más agudo que el de hace rato. No puedo evitar imaginarme la situación y agradecerle a dios que todavía no tengo guachos. ¡Ah y a la tecnología porque existen los auriculares!

El wachiturro: siempre hay un “negro”, hasta en Alemania hay negros, no se de dónde salen, pero son una plaga. Es imposible no cruzarse un negro por la calle, bardeando a la gente, vestido bien como el culo, sacándole la ficha a la gente para ver a quien se puede apurar o que se puede arrebatar. Está al salto por un hueso, es un punga todo el día. Es tremendo cagón cuando está solo, se hace el mosquita muerta, pero cuando se junta con tan solo uno más de su estirpe, se potencia y se pone más peligroso que Hugh Hefner en una clase de aeróbic. Tiene tatuajes que son un escracho, total ni le calienta socializarse y laburar en un lugar digno alguna vez.

La parejita de enamorados: Yo me pregunto… con lo incómodo que es caminar abrazados, ¿Por qué lo seguimos haciendo? Si te pones a observar primero, lo cursi que se ve, segundo que hinchan las pelotas porque siempre van por el medio en su estratósfera de corazones, olvidándose de que hay gente en el mundo de verdad que quiere pasar. Tercero que hacen malabares para poder dar dos pasos y no soltarse del otro. Ni hablar de la minita, pobre, le cuesta más en la mayoría del los casos porque tiene que ir en puntas de pie tratando de alcanzarle el hombro al vago. ¡Impresentable viejo!

El hippie: ultra sucio, todo mechudo, desagradable. Anda con una guitarrita al hombro y se tira en la vereda a tocar Sui Generis o algo de los Redondos por unas monedas. Tiene olor a yuyo y si le pedís te vende marimba. Hace además aritos y pulseras y es amigo de todos los vagabundos y punks que andan por el centro. Es tranquilo y pacifista, no jode a nadie, pero la yuta siempre lo jode a él. Anda con poemas de su autoría que sueña con publicar y siempre tiene lápiz y papel a mano. Vive en una nube de pedos y todavía cree en el comunismo y en la revolución. Se sueña en el mayo francés y habla estupideces que a nadie le calienta escuchar… aunque deberíamos.

El del celu al palo: esto es moneda corriente, una mezcla inusitada de melodías al ritmo de ch ch ch, ch ch ch, nos inunda los oídos en las calles mendocinas, están por  todos lados y cada vez son más. La mecha es que tiene que estar al mango el volumen del celular sino no cuenta, y otra características infaltable es ir bailando al ritmo de la música, tirar un pasito onda “tirito” o tararear la melodía barata.

El viejo langa haciéndose el pendex: una mezcla rara de Riqui Fort y Cacho Castaña, el viejo langa no puede con su genio, vive para mirar minitas, sobre todo si son 20 o 30 años menor que él. Su momento de acción es cuando pasa por al lado y le tira un piropo bien cerca del oído, mientras la presa pasa, el gira lentamente su cabeza 360° para mirarle el culo, le tira un segundo piropo esta vez no tan dulce. Y así con cada una que se le cruce.

El estudiante universitario: viven en manada con pilas y pilas de libros, carpetas y cuadernillos. Si caminas atrás de ellos un rato te das cuenta que no hacen otra cosa que hablar de fechas de exámenes, fotocopias, apuntes, trabajos prácticos y profesores. Parece que es mágico, si sos estudiante y vas por el centro, tenes que si o si hablar de la facultad. Casi todos usan lentes y tienen las mechas largas, sueñan sandeces y hablan de más. Te miran como el tuje cuando paras el auto en la senda peatonal y si les estás usando una de las mesas de ese bar tobara en que se acaparan todas las sillas.

La modelito: con sus gafas más grandes que su cara, los tacos de 20 cm que la hacen caminar en diagonal, su pelo perfectamente planchado, el bolso con lentejuelas a las 9 de la matina, cagada de frío pero con una camperita que no le tapa ni la mitad de la espalda. Ella se cree que va caminando en la pasarela de Pancho Dotto y posa para la foto en cada esquina antes de cruzar la calle. ¡País generoso! Su aire de superada nos da una mezcla de bronca y envidia a las mujeres y le decora la ciudad a los babosos y viejos verdes.

El extranjero: vas caminando y escuchas hablar a alguien que sabes que no es de acá. Generalmente vienen de a pares. Son gigantes y blancos, pálidos, sin gracia. De pelos rubios y cachetes colorados. No entendes como puta hacen para no cagarse de frío con bermuditas y sandalias mientras vos andas abrigado como un esquimal. Te sacan varias cabezas y tienen cara de nada, si de nada, tiene como rostros que no expresan absolutamente nada. Te da envidia de lo barato que le salen las cosas, mientras a vos solo te alcanza para vivir, ellos dividen todo por cuatro, o seis, depende de donde vengan y viven como de regalo. Ya conocen la city más que vos.

El rateado, que se cree vivo: Todos lo hicimos alguna vez, y pensamos que éramos grosos haciéndolo. No sé por qué pero ahora se creen el doble de vivos que antes, eso pasa en general con los chicos, pero en fin siguen haciendo las mismas cosas, por ejemplo intentando ver una “Hombres” en el kiosco de la esquina o probando un pucho y tosiendo hasta más no poder. Se colan en el cine porno de la Tonsa, juegan al pool en Anubis o se toman una birra en la Taberna.

La alzada: la pendeja viene con alguna amiga, generalmente son negrulis de cuarta, y andan más alzada que Graciela Alfano. Si a un vago se le escapa mirarla, lo sigue cuatro cuadras gritando obscenidades detrás suyo. Es ordinaria, se viste como la mierda y apura a cuanto hombre pasable pase a su lado. Da la impresión de sucia y olorosa, por eso los vagos la esquivan… prefieren ir al cine porno con los pendejos antes de tocarle un grasiento cabello a la minita esa. Generalmente son petisas, regordetas y de color. Jamás se sabe que es lo que vienen a hacer al centro.

El chanta: generalmente de lentes oscuros, le falta un diente, esta pasado de peso y mastica chicle todo el día, vende pelis, juegos de play 2 y algún CD o DVD de música. El flaco se la rebusca de lo que sea, siempre tiene lo último de lo último, a veces antes de que la peli salga en el cine el ya la tiene. Cuando decidís comprar un CD te entotora 20, no sé cómo carajo hace pero tiene un poder de negociación extraordinario.

El loco: es imposible que el centro, además de mendigos, cirujas, falsos ciegos y guachitos pidiendo monedas, no halla un loco. Casi siempre está con un olor espantoso, a caca o pichi. Todo desaliñado y con los nervios de punta, como si se acabase de escapar del hospicio. Tiene el pelo cortado como el poto, escalonado y lleno de agujeros, ojos colorados y saltones y cara de psicópata. Es como la ruina de alguien que alguna vez fue alguien, así que ahí lo tenes con una camisa manchada y harapienta metida adentro de un pantalón de vestir vencijado y roído.

El pibe de los trámites: te lo cruzas varias veces, de ida y de vuelta. Generalmente es un estudiante de abogacía o ciencias económicas que está siendo explotado por algún estudio jurídico/contable. Esta con miles de papeles en las manos, no le alcanza la maletita. Camina apurado y se choca contra la gente. Anda siempre sudado y de ropa liviana para no agotarse en su maratón diaria.

El alternativo: antes eran los punks, después les decían góticos, después darks y ahora les dicen emos. La cosa es que siempre existieron, solo que esta sociedad adora olvidar e inventarse boludeces. El pibe esta todo de negro y tiene el pelo escrachado. Se viste de pantalones ajustados, camperas de cuero, cadenas por doquier y está lleno de desagradables aros. Se cree que tiene “su onda”, que hace “la suya” sin pensar que hay setecientos igual a él.

También podes leer:

10 Características de un mendoempleado público

El Año pasado escribíamos:

Donde podría estar Seba Blayota

Compartí con el resto, no seas egoista

    Comments

    1. facsf says:

      El wachiturro… La alzada… El del celu al palo… El hippie… te faltò poner “Arbeit macht frei”… asi venìan los chicos del inadi a buscarte o por lo menos, a tratar de saber tus datos filiatorios!

      Buenìsima la nota, gran poder de observaciòn.

    2. thequiroga says:

      Muy buena la nota, me sorprende la observacion!

    3. Dr. Bomur says:

      Delachonga sos una fisgona!!!! Buenísima la nota. No vamos a revelar jamás tu identidad sino no vas a poder salir más a caminar tranquila relojeando por la ciudad.

    4. chuliss says:

      ajjajaajja muy buena la nota!

    5. Marcos Valencia says:

      “La mamá que faja al nene” es algo que me pone mal. Estás caminando por la calle y escuchás a una bestia gritándo lo que debería responderse con una trompada a un chiquitín que ni sabe dónde está parado!! Esas minas son reprimidas y se desquitan con los cicos. Deberían tener un amante.
      Muy buena, Adela!

      • Adela Delachonga says:

        Si..deberían tener muuuchos amantes a ver si se les pasa! Pero pará, pobres amantes!!!!! Gracias

    6. Chori_Peña says:

      Fuuaaa, Que radiografía!!!
      Te faltaron los boludos del “Cambio, cambio”, parecen que estuvieran vendiendo órganos humanos, cantandotelo por lo bajo y mirando para otro lado. Y si aceptás, te dicen seguime y te llevan a un sucucho que no sabés si te van a cambiar la guita o te van a violar y mandar a un circo clandestino.
      Muy buena nota Adela!

      • Adela Delachonga says:

        Tal cual, ah se me ocurre que a los cambio cambio se los podríamos presentar a las mamas que fajan a los guachos, así les dan una felicidad en esos sucuchos. Y matamos dos pajaros de un tiro! Saludos y gracias

    7. Romina says:

      Buenísima la nota!! yo juntaría a El paspado con la Parejita de enamorados, nunca podés pasar entre ellos, no se separan por nada y encima hasta que puedas pasar tenés que ir atrás enterándote de todo lo que dicen. Te paso uno mas: te cuento que en el Dpto. de San Martín se suma otra especie: los prestamistas. Podríamos juntarlos con los del “cambio, cambio”. Se la pasan todo el día dando vueltas por los cafés, vestidos de elegante sport, mirando minas y haciendo turbios negocios en plena vía pública, porque no se dignan a alquilar una oficina, tiene que ser en el café y en las mesas de la vereda. Son amigos hasta del intendente y siempre tienen a alguien a quien saludar que justo pasa por ahí. Son los dueños de la frases “quedate tranquilo” o “dejámelo a mi” y cosas por el estilo que la verdad dan miedo mas que tranquilidad.

      • Adela Delachonga says:

        Verdaderamnte son parte del paisaje de San Martín.. y cada vez más, no me canso de decirlo: PAIS GENEROSO!!!! Gracias Romi

    8. david says:

      waaajajajaja, excelente nota :D

      por mas modelos y menos wachiturros VOTE A GATURRO !!!!

    9. Lokakomotumadre says:

      Aporto estos 2 personajes tan cotidianos como molestos, a saber: La Señora setentona que está al pedo, que lleva una campera de “siré” de colores variados, todos flúor o mal combinados, una cartera de tamaño contenedor y una bolsita del Vea y anteojos que son un par de culos de botella y que se para a mirar vidrieras en el MEDIO DE LA VEREDA y le pregunta al transeúnte de turno “Joven: ¿Qué precio dice ahí?”!
      Y la Atorranta oficinista cuarentona, que lleva un trajecito prét a porter (o como se escriba) bien apretadito que le marca los flotadores, color gris, a la rodilla, con tacos de 20 cm., una camisita con bolados, marcando escote de esos que no dejan lugar para la imaginación y que insinúan un corpiño con push-up porque natura no detiene el decaimiento, pintada como una puerta a las 8 de la mañana, con una carterita pequeña y un montón de carpetas oficio en las manos y que mira, insinuantemente, a cuanto pendejo se le cruza con cara de “Yo te puedo enseñar tantas cosas!” mientras zigzaguea por la vereda y NO TE DEJA PASAR!”

    10. Lokakomotumadre says:

      Y pido disculpas: la Sra. setentona, muchas veces, es mi vieja!

    11. guanocefalia says:

      te faltó LA FAMILIA CONEJÍN…que van todos…tooooooooooooodos agarrados de la mano como cuando iban al jardín de infantes…ocupan toda la vereda…no podés adelantarlos por ningún lugar…y si se te ocurre ver una vidriera para perderlos…ELLOS TAMBIÉN SE DETENDRÁN…JUSTO ADELANTE TUYO…PEGADOS AL VIDRIO…
      y…LA CARNE DE BURRO NO ES TRABSPARENTE.

      • Dr. Bomur says:

        Estaba la “mama llena de guachitos” y yo se lo censuré, de puro pija nomas.

        • guanocefalia says:

          esa es una variante de la familia conejin…la cual generalmente está compuesta por ABUELA, MADRE, TÍA, HERMANITA MÁS CHICA Y TONELADAS DE NIÑITOS EN ESCALERA…INCLUÍDO EL COCHECITO EN EL QUE LE PUSIERON UNA MIRA TELESCÓPICA PARA APUNTARTE.

    12. Bestyal Ware says:

      Faltan los mas anormales de todos, los que usan el centro para hacer todo lo que tienen que hacer, trabajo, tramites, etc y que andamos al palo. Por lo general esquivo el centro a la tarde, mas que todo los viernes.

      Adela, espero conocerla algun dia, o cruzarnos en el centro y que mi mirada se cruce con su observativa mirada y que nos fundamos en una sola mirada.

    13. Kerim says:

      Para mí, el más molesto es el “Paspado”. Cada vez que te lo encontrás tenés que empezar a maniobrar para no llevártelo de frente.

      Y en cuanto a los “Alternativos”, no sé porque carajo se les da por ir a amontonarse todos en la primera cuadra de la peatonal. Y para peor algunos también suelen ser a su vez “Parejita de enamorados” que no ahorran en arrumacos ni toqueteos varios, lo que todo junto te empieza a generar ganas de vomitar.

      PD: No es vencijado, sino “desvencijado”.

    14. CigarroNegro says:

      Excelente pintura, yo agregaria los mendigos (los postas y los truchos) para hacerla completa!

    15. Celso Jaker says:

      JAJAJAJJAA moooii buena nota Adelle, insisto que me encantan las notas que estereotipan a la gente!!!!!

    16. anto says:

      buenisiimaa cuanta envidia sienten los tramiteros maratónicos por los paspados del centro! o los q no se de que y cuando trabajan pero estan toooodoo el dia sentados en un cafecitoo
      larga vida al pagofacil/rapipago! muerte a los tramites del nación!

    17. Ana says:

      Yo estoy esperando que llegue la extinción de “el del celu al palo”, no puedo entender por qué estoy obligada a escuchar la música de otros. Para colmo, los celulares fueron diseñados (creo yo) para escuchar la música con audífonos porque sin ellos, suena como si fuera un concierto de cucarachas con los grillos como teloneros. Se me activa un instinto asesino cada vez que oigo el “ch ch ch ch”. Lo detesto!

    18. Uy, sí, qué gracioso... says:

      ¿Te parece que este tipo de notas es humorístico? Está tan cargada de estereotipos y de comentarios derogatorios que me causa repugnancia, al igual que todos los comentaristas que te elogian. Sí, hay gente de todas las clases, y seguro ustedes, tanto redactora como comentaristas, tienen defectos que para otros son insoportables. La idea de tener un espacio de comunicación y expresión no es llenarlo de basura. Este Mendolotudo sólo puede ser leído por menores de 15 años como para que parezca gracioso o por gente de escaso nivel intelectual. Sólo me meto acá a decir esto. No pienso volver. No se gasten en responder.

    Trackbacks

    1. [...] Caminando por el microcentro [...]

    2. [...] El año pasado escribíamos: Caminando por el microcentro… ¡Cualquier similitud con la realidad NO es pura coincidencia!  [...]

    Dejanos tu comentario, no seas botón

    *