La identificación de Australia como tierra de canguros y deportes extremos corre riesgo de ser sustituida como tierra de plankers. Para los que no saben de qué se trata (ni el corrector ortográfico del Word sabe), es una nueva modalidad en la cual los practicantes (gente común y corriente) suelen acostarse boca abajo en cualquier lado, sendas peatonales, barandas, coches de policía, techos, árboles, motos, supermercados y un largo etcétera, para luego subirlos a las redes sociales (la de Facebook cuenta ya con mas de 150.000 fans, algo a lo que El Mendolotudo, después de cierres masivos, cartas documento a granel, escándalos escandalosos, llegará junto con la arribada del mapa de la inseguridad 2.0.)

Un día cualquiera, común y corriente dirían algunos, digno de ser vivido dirían los amantes de la vida, “¡la concha de su madre, me quedé dormido, pasé a ser de la tercera tanda!” dirían otros, nuestro redactor internacional repasaba los matutinos como hace habitualmente (de atrás para adelante, nunca se supo por qué), hasta que de pronto recibe una llamada:

-¡Aureliano!

-Sí, el mismo.

-Buen día.

-Sí, soy yo.

-¡No pelotudo, buen día!

-No, Aureliano Buendía.

-¡Uhh! Aureliano, soy Bomur, te vas a Australia, el avión sale en seis horas, anda yendo ya que vas a tener que sortear los cortes en el Acceso, los limpiavidrios de la Costanera, la goma pinchada gracias al de la gomería del barrio que tira clavos para tener más clientes y seguramente un nuevo paro de Aerolíneas avisado con un mes de anticipación.

Escuchado esto, y apurando su desayuno americano, salió Aureliano al International Airport El Plumerillou pensando “genial, hace tiempo que no me pegaba un buen vuelo”.

Grande fue la sorpresa de nuestro redactor cuando a su llegada, tuvo que sortear caminando todo tipo de gente haciendo planking, tal como lo hace uno en una playa atestada de gente para no pisar a nadie, para después pedirle gentilmente a un señor que se bajara del techo del taxi para poder subirse, mientras que el señor conductor andaba en zigzag, no por tener complejo de mujer, sino por la cantidad de gente tirada en calles y sendas peatonales practicando tan interesante práctica.

William Loccheti, prestigioso psiquiatra australiano, concedió una entrevista exclusiva para El Mendolotudo Online para resolver nuestras dudas:

-Señor doctor, ¿nos podría explicar qué es lo que lleva a una persona practicar tan interesante y novedosa modalidad?

-Ajum, ajum, según hemos podido constatar, existe una predisposición en la persona a realizar esta actividad, generalmente son personas con una grave desnutrición neuronal, producto de ver únicamente minas en bolas en la televisión y gente encerrada sin hacer nada en una casa.

-Señor doctor, ¿qué hago si tengo un amigo que ha caído en el planking?

-Ajum, ajum, déjelo, por pelotudo.

-Señor doctor, ¿hay alguna solución?

-Sí, meter a toda esa banda de imbéciles en una bolsa y hacerlos desaparecer, total, si después preguntan, decimos que deben estar paseando por Europa, igual no creo que nadie pregunte.

-Señor doctor, muchas gracias.

-Ma qué gracias, bajate la bombachita…

No conforme con esto, Aureliano había de buscar la opinión de la otra parte, por lo que se acercó a una de las plazas cercanas, donde antes solían habitar canguros, y ahora estaba habitada por personas mayoritariamente boca abajo.

-Buenas tardes, quisiera saber…

-Eh loco, shepetá, ¿no ve’ que tamo’ plankeando? –Interrumpía a nuestro cronista un integrante de una torre humana plankeana.

-Sí perdón, pero me agradaría pregunt…

-Eh shata paloma, ¿qué hacé que tá’ parado vo’? ¡Plankeá loco! ehhhh –Reprendía otro integrante.

Antes que se armara una trifulca, Aureliano, ya cansado, decidió irse al hotel su última noche en Australia, pero cuando creyó que se habían acabado las sorpresas, se encontró con esta imagen al encender el televisor:

Richard Mour, el periodista estrella de la televisión australiana.

Cuando a nuestro redactor le menguó la excitación, pudo sumirse en una profunda reflexión, aflorando en él un bello pensamiento: “El derecho internacional habría de establecer que cada país tiene la obligación moral de tener su Ricardo Mur, para que así todos y cada uno de sus ciudadanos lo pueda sentir en su corazón, como nosotros (y los australianos).”

Para El Mendolotudo Online

Aureliano Buendía – Agencia PNPT internacional

También podes leer:

Se cumplió la profecía del terremoto

Compartí, no seas paco