No voy a contar una fábula ni tampoco voy a describir a una mujer astuta. Esto no es una reflexión sesuda ni un ensayo reflexivo. ¡Para nada!

Estas líneas no van a ser para más que para hablar de uno de los lugares más pequeños y poderosos del mundo. Desde el principio de los tiempos, esta cavidad natural ha despertado los sentimientos más sublimes y más oscuros, es el principio del hombre y el fin de (casi) todos sus esfuerzos. ¿Ya lo descubrieron? Una última pista: dicen que tira más que una yunta de bueyes…

Así como tiene historias, poemas, canciones y dichos populares, también tiene una innumerable cantidad de nombres. Cuando una es niña y la nombra con vergüenza y temor de estar cometiendo un pecado o una falta de respeto, le da nombres graciosos como chumino (así le decía yo), chucha, chichi, chocho,  chochito, y otros originalísimos como el conejito, la palomita… Terminología sin fin en pos de evitar llamarle “vulva” o “vagina”, tan evitadas, que parecen palabras lejanas, ajenas, raras, no representativas de nuestro agujerito medio y adorado.

Las viejas solían emplear eufemismos tales como: asunto, cosa/o, partes pudendas, bajo vientre, entrepierna. De a poco, referirse a la vagina comenzó a ser cada vez más frecuente, aunque nunca nombrándola directamente, por supuesto.

Concha debe estar en el top-five de las más empleadas. Es, yo creo, la más efectiva, tiene sonido fuerte, es corto y familiar. Chucha también me agrada, tiene cierto punch. Otras comunes y graciosas son: cajeta, chocha, zanja, cachufla o cachufleta, cotorra (¿de ahí vendrá “la concha de la lora?), champa, araña, cuca, papo, coño, cuchumina, pochola, pompita, bollo, argolla, cueva, conejo, hoyo, jaula, raja, molleja, papaya (en Cuba), señora (en Venezuela). No sé si el sonido de la palabra es lo gracioso, o lo que significa, o lo que queremos decir. Quizá una mezcla de las tres.

Pero una palabra que nunca me sonó bien, no sé bien por qué, es ZORRA. Me suena desagradable, como maltratar a mi nena (ahí va otro sinónimo), como demasiado fuerte. Lo mismo me pasa con “zorruda”, es de mina más mala que “conchuda”.

O será porque mis amigas siempre me dijeron: “A vos se te pasó el tren… ahora te vas en zorra”.

PD: Dedicado a mi estimada María Conchita, cuyo nombre me hizo enroscar con el tema

También podes leer:

Dulce Venganza

Compartí, no seas paco