Hay muchos temas sobre los que se puede abrir debate al momento de hablar de la droga. Podríamos hablar sobre si es o no natural, si hace o no bien, si se debe o no se debe legalizar, si es buen o mal negocio, si tiene o no efectos medicinales, etc. La discusión sería eterna, sería una larga charla de idas y vueltas, de médicos pro y contras, de políticos fumones y conservadores, de punteros, de químicos, de enfermedades, de iglesia, de indios, de un montón de cosas en donde aún nadie tiene la posta. Un ir y venir de consumidores versus no consumidores, de consumidos versus usuarios, de entradores versus salidores. Y todos esos debates, ya me tienen podrido.

De lo que quiero hablar es de los motivos por los cuales una persona se mete en este vicio. Tengo muchos amigos y conocidos consumidores y a ellos les pregunto y las respuestas son varias. Y todo me lleva a una conclusión, que es la que titula esta nota.

Pienso que todo lo que te metes extra en el cuerpo para generar un estado distinto es por la carencia de algo. La falopa genera un cambio de estado instantáneo. El que consume necesita sentirse distinto, necesita alterar su estado emocional y no tiene la capacidad para hacerlo de manera natural, entonces se tiene que meter alguna porquería adentro. Y me chupa el culo si es o no natural si sale o no de una planta y cuanta bandera pretendan levantar, para mí es un “extra”, ajeno a nuestra química,  que uno se mete y esos “extras” son porque no se tiene suficiente personalidad para controlar sus propios estados o para bancarse la realidad de la vida.

Los consumidores no tienen huevos, no se bancan la posta, pretenden alterar su estado para soportar el hecho de vivir. Necesitan estar “relajados” ante los problemas, fumar para “comprender mejor” la realidad, para “pasar el bajón”, para “anestesiar” el dolor. Carecen de la capacidad de auto generar la satisfacción o la tolerancia, actitud que es muy difícil de adquirir y se cultiva con el tiempo y la paciencia. Al encontrar esta satisfacción rápidamente con la falopa, consumen y consumen y se alejan cada vez más de la posibilidad de crecer.

¡Puta madre!, los veo a mis abuelos, a mis viejos, gente hecha y derecha, gente que la pelea día a día, gente que le pone huevo a la vida. Mis abuelos maternos viven en el campo, viven de la tierra. Mi abuelo tiene ochenta pirulos y labura codo a codo en la finca con los cosechadores, como uno más. Caiga pierda, helada o pierda graduación la uva el tipo la sigue peleando y jamás se le borra la sonrisa o las ganas. Mi abuela se cocina la vida y lo acompaña todo el tiempo. Mis otros abuelos son de la ciudad, laburaron toda la vida y hoy son jubilados. Se pasaron todas las crisis argentinas. Tienen una vida social plena y se acuestan todos los días a las tres de la mañana porque van de joda en joda, rebuscándosela con la jubilación y ni un peso de más porque la economía los dejo con eso y nada más. Mis viejos la pelean a morir, laburan seis días de la semana y se hacen cargo de todos nosotros. Mi vieja es maestra hace más de treinta años y aún tiene ganas de seguir educando pendejos, mi papá se ha fundido y recontra fundido mil veces en la vida y la sigue peleando como un león, con el hambre de un pendejo de veinte años, intentado ser más de lo que es. ¿¡Qué mierda van a querer droga o entender al consumidor!? Ellos jamás necesitaron de la falopa, jamás los embates de la vida los amargó. Siempre tuvieron la capacidad de enfrentar los problemas. Este es solo un ejemplo de los cientos y cientos de padres y abuelos argentinos. Ellos jamás necesitaron meterse pelotudeces en el cuerpo, jamás pretendieron alterar sus estados para soportar la realidad, porque la realidad es así, la vida es así y si no se tienen huevos para encararla, nadie nos va a venir a ayudar. A ellos nadie los ayuda o ayudo, se la bancan tal como es.

La falopa te mete en un mundo de fantasía, una realidad absurda, inexistente y te coarta la capacidad de resolver las cosas por vos mismo, de poner los problemas en el lugar que hay que ponerlos y de resolverlos, en vez de pretender disfrazarlos.

La droga no se necesita para nada, no te ayuda en nada, es una mentira que nos creemos porque esta de moda. Es un gran negocio para muchos poderosos y esos muchos poderosos se han encargado de hacernos creer que esta todo bien, que no hay problema si te fumas un porrito, si te pegas un línea, si te colas una pastillita. Pensamos como clase media, que tiene algo de moneda para gastarse en falopa, pero nos olvidamos que hay gente de bajos recursos que entra en esta y se le hace imposible salir y cuando se acaba la plata propia para consumir, aparece el vicio y la abstinencia y ahí es cuando se empiezan a hacer desastres en la sociedad por la plata ajena ¿acaso aún se creen esa de “robo para comer”? ¡Por Dios! Si con los planes y subsidios del gobierno cualquiera puede comer dignamente. ¿Qué chorro o asesino lo hace sobrio? Les aseguro que el porcentaje debe ser bajísimo.

Muchos artistas necesitan falopa para inspirarse y es porque pierden sus musas y empiezan a ahondar en otro lado para encontrarlas, entonces mis teorías siguen siendo bien fundadas. Se falopean porque carecen de la capacidad creativa que en algún momento estuvo. Los pendejos chotos necesitan falopearse o emborracharse antes de salir, porque carecen de la capacidad de desinhibirse estando sobrios. Los nerviosos o alterados en vez de canalizar sus nervios con el laburo o el deporte, como se hacía antes, se fuman un porrito porque es más fácil y más rápido.

Estamos en la cultura del facilismo, las cosas rápidas y el no-esfuerzo, entonces todo lo que implique ponerse a pensar, a desarrollar, a activar neuronas, a gastar tiempo en solucionar o invertir esfuerzo físico, es aburrido, cansador o simplemente no se nos da los huevos hacerlo, entonces nos escondemos tras la falopa, que nos da los mismos resultados anímicos a un costo de tiempo bajísimo. Olvidando que hay otro costo altísimo que pasamos por alto.

Reto a todos los faloperos que se van a poner en mi contra y a criticarme de facho, cuadrado, retrógrado, dictador, ridículo, cerrado, etcétera a ponerse codo a codo con la vida un tiempo y tratar de resolver los problemas por sí mismos o sentirse cómodos con lo que la vida nos pone enfrente o ponerse felices y relajados sin meterse ninguna gilada dentro. Traten de lograr lo que logran o de sentirse como se sienten bajo los estados de la droga sin drogarse. A que no pueden lograrlo fácilmente y pronto bajan los brazos. No hay nada más natural que la realidad, si lo que buscan es naturaleza, compenétrense con ella e intenten manejarla sin meterse nada adentro.

Por eso y por mucho más, la droga es para los cagones y yo por suerte, soy bien machito.

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