Por el mediodía de ayer la policía de ciudad encontró a Buraco Armani, un soldado romano que andaba de compras por el mercado central. Se estaba tomando un cafecito en un local cuando apareció la policía pidiendo documentos a todos. Pudimos capturar parte de la conversación, solo que nadie parla italiano en el staff, pero era algo así:

–          Buenos días

–          Bonyorno

–          Me podría dar sus documentos

–          ¿Documenti? Io no janno documenti

–          Me puede decir su nombre

–          Il mio nombre e Buraco, io sono una soldati romano

–          ¿Soldati? Sos de Villa Soldati

–          Ninguna Vila, io sono amico de Marchelo Romanelo

–          ¿Tenes pasaporte?

Buraco le mostró un papel donde decía que provenía de Roma, que era centinela del Coliseo y que estaba de viaje de negocios, tenía la carta de invitación de un mendocino de Las Heras y había pagado por cuatro días en el Hotel San Martín.


–          Mira, esto no sirve, ¿no te dieron pasaporte?

–          Um bambino nero me ha dato il pasaporte al trenchito di gioia

–          ¿Gioja? ¿So Sanjuanino?

–          ¡Gioja! “Alecria” ma polizia stupido

–          ¿Aaaa, encima sos canchero? Me vas a tener que acompañar.

–          ¿Vo sapete al Marchello?

–          No, pero conocemos otro Marcelo

–          ¿Ma que Marchello?

–          Agachate y conocelo tano pelotudo

Nada de esto le importó al oficial de la 6ª que se lo llevó preso por indocumentado violentamente.

–          Sei un figlio di putana, polizia male leitte.

–          Mala leche es la que vas a tomar en la Bolon Surmer, ¡marche preso por rigor!

–          ¡Machello Marchello! Io sono fanatico de “conochendo”, lo he alocato en la mia casa al Romanello.

–          Callate tano y colaborá porque vas a cobrar como chancho y guardá la espadita esa porque te la vas a perder en el ogete.

Hoy Buraco sigue preso y nadie lo reclama. ¿Lo habrán traído de otra dimensión igual que a Jaque?

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