Primera parte: Clasificación de mujeres a primera vista

Algunos especímenes masculinos suelen etiquetar las cosas. Entre los que tienen a las mujeres como cosas, o algo similar, hay una tendencia marcada a etiquetar al voleo, como quien dice, a las mujeres que se cruzan por la vida, ubicándolas en alguno de los pocos pero inamovibles lugares que ellos mismos generan. Compartimentos algo de su corto espectro.

Una de las primeras clasificaciones es el de mujer “seria” o “para la joda”. No, señoras, no hay intermedio. No hay grises aquí. No es posible convencer a uno de estos especímenes de lo contrario, aunque tenga unos cuernos que no le dejen pasar por los portones del parque, si él está de novio con una chica que ha clasificado como “seria”, estará convencido de que su “amada” (entre comillas, porque uno no puede amar a una cosa) está en casa practicando el crochet mientras él sale con sus amigos, porque en la vida hay que divertirse, caramba, para estar serio ya tengo el trabajo y mi novia. Este buen hombre siempre irá en horarios convenientes, se bancará a toda la parentela de la novia estoicamente, jamás se beberá en casa de sus padres, con su chica solamente irá al cine, a comer, a pasear al parque, y a los miles de cumpleaños familiares que surjan. Comprensiblemente a las 12 de la noche bostezará ruidosamente y dirá que se va a dormir, que está molido, sabiendo que de casualidad al volver a casa se encontrará en la esquina con los amigotes que lo esperan para salir de joda.

La cosa no cambia al casarse. Empeora. La pobre mujer que tiene al lado nunca entenderá por qué la vida se le ha hecho taaaan aburrida sin comerla ni beberla… Por qué el muchacho, que era tan alegre y le gustaba tanto salir, no llega despierto a la una de la mañana, de sólo mencionar la palabra “boliche” se le instala un gesto de fastidio, pero ni hablar de salir con amigas porque ahí sí que se enoja… y bueno es un buen chico, no será lo más divertido del mundo pero es el que nos quiere, y si está tan enamorado que ver una peli en casa e irse a dormir temprano es un buen plan para él, ¿por qué una no se conforma con eso?

También están otras mujer más decididas que los ponen contra las cuerdas y los obligan casi a salir de vez en cuando, cada vez menos porque es una eterna discusión desde un día antes hasta dos días después, amagan a cagarse a piñas con el mozo o con nuestro amigo de años que nos encontramos de casualidad, son groseros con nuestras amigas y sólo retornan a su calma cuando salen de ahí (más o menos como el ángel gris y su señora, je!). Por último, las que dicen “sí bebé” y les ponen unos hermosos cuernos (que generalmente son retribuidos) al aburridísimo muchacho que prefiere creer en que su chica toma anticonceptivos hasta cuando él está de vacaciones porque es un tratamiento que le recetó el ginecólogo.

El hombre de este tipo piensa que su chica sólo quiere estar en casa, planchando, bordando, soñando con él, imaginándose de blanco. No quiere llevarla al lado oscuro, que no sepa lo que es el mundo allá afuera, mejor protegerla de la noche, del alcohol, del humo, del amor en un auto o en una escalera. ¡¡¡¡Va a ser la madre de sus hijos, caramba!!!! ¡Debe ser sacrosanta como su madre (ja ja ja jaaaaaaaaaaaa) que nunca vio una pi… y tan feliz que fue; dentro de su casa cuidando de él, que es el mejor niño del mundo, como mamá le ha asegurado siempre!

Por otro lado la clasificación de mujer “para la joda”. Con estas chicas se divierten a morir, se atreven a todo, se ponen muy creativos. Generalmente tienen sed de estas chicas, detectan a una y la persiguen, se ponen densos, convincentes, ¡hasta pareciera que están enamorados a simple vista! Pero nada más lejos de la realidad: un “hombre” como ellos jamás se enamoraría de una mujer que se presta tan fácil para la joda. Son unas casquivanas, suripantas, ligeras de casco, trolas, chanchitas, rápidas, urgentes, como quieran decirles. No se ponen jamás a pensar que la clasificación fue totalmente a priori. No miden todas las mentiras que les dijeron. No se acuerdan que se hicieron los novios, que les dijeron las cosas más tiernas, que las llevaron a los lugares más increíbles, que se hicieron reír mutuamente… que prometieron tonteras, es decir: que las enamoraron. Las enamoraron para sacarles lo más que pudieran. Quizá el chico llegue a sentir algo por ella. Pero nunca jamás, la tendrá en cuenta para otra cosa que no sea divertirse un rato. ¡Ellas se lo buscaron! Nadie las obligó a llevarnos el apunte, a creernos las boludeces que les dijimos. Les gusta demasiado salir, a la primera de cambio se encuentran uno más divertido y se mandan a mudar, y nos dejan como unos chorlitos… Y si hablan de ella con otro espécimen, le dirán: “cuidado, que a esa le gusta más la fiesta que el dulce de leche…”

A ver, chiquitos, si un ente sencillo como lo es un hombrecito puede tener su rato para joder y divertirse, reírse, probar cosas nuevas, conocer gente, hacer cosas sin sentido y luego de lunes a viernes en horario laboral pueden comportarse casi todo el tiempo como gente seria; ¿no creen que con muchísima más razón una mujercita puede tener tiempo para todo eso, y más?

Ahora chicas: no hay manera de predecir en qué compartimiento va a encajar una. Según el muchacho y sus vivencias anteriores, una queda de un lado o del otro, y no es posible salir de allí. Para ese chico. Menos mal que hay diversidad de opiniones. Pero sepan que dentro de un grupo de amigos, uno etiqueta y el resto asiente con total sumisión. No se molesten en querer demostrar lo contrario. ¡No importa lo que una haga o diga, todo va a medirse con una falta total de objetividad!

Es verdad que esto está desapareciendo. Pero en la clase “wanna be” de Mendoza todavía está muy difundido. Si tienen una experiencia similar para compartir, estaría bueno que lo pongan acá. Así no me siento tan loca…

También podes leer:

Algunas cositas que debes aclararle a tu novio antes de vivir juntos

Compartí, no seas paco